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WATERLOO (1815-2015): ASÍ CONTARON LA BATALLA NAPOLEÓN Y WELLINGTON



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WATERLOO (1815-2015): LAS LETRAS DE LA VICTORIA IMPRESA

70 ANIVERSARIO FINAL II GUERRA MUNDIAL: ALEMANIA CONMEMORA SU LIBERACIÓN DE LA TIRANÍA NAZI

La canciller Angela Merkel, con otros participantes en la conmemoración del 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Bundestag. / ODD ANDERSEN (AFP)
Alemania conmemora hoy viernes el 70 aniversario de su liberación de la tiranía nazi. Setenta años después de que la Wehrmacht firmara la capitulación incondicional ante el Ejército Rojo —un día antes ya lo había hecho en la ciudad francesa de Reims ante británicos y estadounidenses—, el Parlamento alemán ha recordado el día en el que se vino abajo el régimen creado por Adolf Hitler. “En la historia de Alemania no hay una censura tan grande como la del día que hoy recordamos, el 8 de mayo de 1945”, comenzó el historiador Heinrich August Winkler, el encargado del discurso principal de la jornada en el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento.

Ha sido un largo camino el que ha recorrido Alemania hasta aceptar que lo que ocurrió hace 70 años fue una “liberación”, más que una derrota. Un paso importante lo dio en el 40 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial el entonces presidente federal, Richard von Weizsäcker. En un famosísimo discurso, el antiguo presidente,fallecido el pasado el pasado mes de febrero, dijo que el 8 de mayo fue “el día en el que se nos liberó a todos de la tiranía nazi”.

En el Bundestag se han vuelto a recordar el viernes las palabras de Von Weizsäcker, que en ese mismo discurso dijo también: “El 8 de mayo no es para nosotros los alemanes un día para celebrar”. El presidente del Bundestag, Norbert Lambert, se refirió también a la frase del expresidente, pero la reformuló para matizar que la liberación de la que hoy se conmemoran los 70 años fue “para todo el continente, pero no fue un día de la autoliberación alemana”.

Ante toda la élite política del país —incluidos el presidente Joachim Gauck y la canciller Angela Merkel—, Winkler hizo un recorrido por las atrocidades cometidas por el régimen nazi. “Ante estos acontecimientos no se puede poner un punto final”, dijo entre los aplausos de los diputados y de los supervivientes invitados en la ceremonia.

El historiador estableció cuál debe de ser la responsabilidad de las nuevas generaciones de alemanes ante su historia. “Nadie espera que los nacidos después de la guerra se sientan culpables por hechos cometidos por los alemanes en nombre de Alemania mucho antes de su nacimiento”, aseguró. Pero el autor de El largo camino hacia el oeste considera que las nuevas generaciones deben mantener el deseo de conocer lo que pasó como acto de responsabilidad frente a su país. Y esta regla vale tanto para aquellos con padres y abuelos alemanes como para los recién llegados al país.

La conmemoración de los 70 años del fin de la guerra ha servido no solo para que los alemanes recuerden el capítulo más oscuro de su historia. También ha puesto de relieve las diferencias entre Occidente y el Kremlin. A la conmemoración militar que mañana se celebrará en la Plaza Roja de Moscú —Rusia conmemora el fin de la guerra el 9 de mayo, porque la capitulación se firmó de madrugada y en Moscú ya había comenzado el nuevo día— no asistirán ni los líderes de las potencias aliadas que con la Unión Soviética ganaron la guerra ni la canciller alemana.

Merkel rechazó acudir a la marcha militar en Moscú para que no se interpretara como un gesto de apoyo al presidente Vladímir Putin y una falta de tacto frente al Gobierno de Ucrania. Pero, en un fino gesto diplomático, la líder alemana sí estará el 9 en Moscú para colocar flores junto a Putín ante el monumento al soldado soviético caído. Quiere demostrar así su respeto ante el sufrimiento de los soviéticos durante la guerra y la responsabilidad alemana en la tragedia bélica.


FUENTE: EL PAÍS (Luis Doncel) 8 MAYO 2015

MONEDAS PARA LA PAZ QUE HAN TRAÍDO LA GUERRA

Un viejo lema de mal agüero ha sobresaltado a los españoles que ya tienen cierta edad. En 1964, Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, puso en marcha la maquinaria de propaganda franquista y apabulló al país con el lema ‘25 años de paz’ para conmemorar que la dictadura cumplía un cuarto del siglo. Lejos del avinagrado discurso de la cruzada, el Gobierno de entonces reivindicaba las bondades del primer plan de desarrollo, que se traducía en la España del Seat 600 y del boom turístico. Ahora, para celebrar los 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha acuñado una serie de monedas de un valor facial de 200 y 10 euros que incorporan la imagen de Felipe VI y en cuyo reverso figura la leyenda ‘70 años de paz’. La asociación de ideas que suscita el mero enunciado ha provocado la polémica, primero porque resucita la imagen de una España de vencedores y vencidos y, segundo, porque, sin comerlo ni beberlo, resulta implicada la institución de la Corona.
No en balde, el anverso muestra la efigie del rey Felipe VI, que aparece engalanado con traje militar. Todo un cúmulo de circunstancias ha resucitado antiguos fantasmas. En el reverso de la pieza, aparte del lema de la discordia, una paloma de la paz con una rama de olivo en el pico alza el vuelo. La ocurrencia ha enfurecido a muchos, pues se da por hecho que desde 1945 España era una balsa de aceite en la que no había torturas, ejecuciones, campos de concentración, cárceles a rebosar con presos políticos o tribunales de orden público.
Por obra y gracia del inventor del malhadado lema, los fabricantes de la serie han incluido 30 años de dictadura en el periodo de paz. Por añadidura, y dejando al margen la situación de España, es muy optimista pensar que el Viejo Continente ha sido durante los últimos 70 años un balneario, cuando Europa se ha desangrado en contiendas como las de Bosnia - Herzegovina y Ucrania, por poner solo dos ejemplos recientes. Además de que ese lema balsámico omite la ocupación soviética de los países de la Europa del Este.
Al margen de la ausencia de rigor histórico en la elección de la leyenda, las piezas no son ninguna ganga. La moneda de cuatro escudos y con un valor de 200 euros está hecha en oro y se vende por 675 euros sin IVA, mientras que la de ocho reales y un facial de 10 euros, realizada en plata, se comercializa por 45 euros. Los objetos pueden adquirirse de forma individual o en un estuche individual con las dos monedas. La tirada prevista para los cuatro escudos era de 2.500 ejemplares, mientras que para los ocho reales se han hecho 7.500 copias.
La polémica ha tardado algo en estallar, ya que la primera emisión de las monedas se puso a disposición de los coleccionistas el 26 de enero. No sabe muy bien por qué ahora y no antes se han caldeado los ánimos, sobre todo teniendo en cuenta que la orden se publicó en el Boletín Oficial del Estado el año pasado.
Con la irrupción de la noticia las redes sociales se han inundado de comentarios que echaban pestes por la acuñación. Unos lo ven como un ataque al sentimiento independentista que anida en Cataluña y otros como una afrenta a la memoria histórica. Compromís ha terciado en la controversia y ha asegurado que la edición conmemorativa es «vergonzosa». El diputado Joan Baldoví considera que la iniciativa «es un insulto a las personas que dieron su vida en la Guerra Civil para defender el Gobierno legalmente elegido por las urnas de la II República y que después fueron perseguidas durante más de 35 años por la dictadura y represión franquista».
Hay quien busca culpables, lo cual es complicado. No obstante, la orden oficial publicada en el BOE viene anunciada por el Ministerio de Economía y Competitividad, del que depende la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Si no son pocos los que consideran a Luis de Guindos un personaje poco simpático, ahora sus detractores tienen una razón más para la inquina.